Chiapas enfrenta una grave crisis de salud pública: el alto consumo de refrescos, que en algunas comunidades sustituye al agua potable, ha disparado los casos de diabetes, hipertensión y enfermedades cardiovasculares.
De acuerdo con la Ensanut, el estado se ubica entre los primeros lugares de consumo de bebidas azucaradas, con hasta dos litros diarios por persona. En municipios como San Juan Chamula y Zinacantán, los refrescos incluso forman parte de prácticas religiosas.
La consecuencia es visible: cuatro de cada 10 menores presentan sobrepeso u obesidad, lo que aumenta el riesgo de enfermedades crónicas.
El epidemiólogo del IMSS, Antonio Didier, alertó que la diabetes encabeza los padecimientos en la región, seguida de la hipertensión, ambos con graves complicaciones para corazón, riñones y cerebro.
Especialistas coinciden en que el reto en Chiapas no es solo sanitario, sino también cultural y de acceso al agua potable, por lo que urgen medidas integrales más allá de las campañas de salud.
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KCQ
