• Suscríbete y recibe todas las noticias
  • Anúnciate con nosotros
  • Directorio
jueves 15 octubre, 2026
Ahora Noticias
  • Nacional
    • Campeche
    • CDMX
    • Chiapas
    • Oaxaca
    • Quintana Roo
    • Tabasco
    • Veracruz
    • Yucatán
  • Internacional
  • Deportes
  • Espectáculos
  • Ahora+
  • Opinión
  • Edición Digital
No Result
View All Result
  • Nacional
    • Campeche
    • CDMX
    • Chiapas
    • Oaxaca
    • Quintana Roo
    • Tabasco
    • Veracruz
    • Yucatán
  • Internacional
  • Deportes
  • Espectáculos
  • Ahora+
  • Opinión
  • Edición Digital
No Result
View All Result
Ahora Noticias
No Result
View All Result
Home Columnas

Cocodrilos: una reflexión desde la Laguna de las Ilusiones

Hablar hoy de la Laguna de las Ilusiones es hablar de un cuerpo de agua profundamente simbólico para Villahermosa, pero también de un ecosistema en crisis constante.

by Ahora Noticias
febrero 6, 2026
in Columnas, Opinión
0

Hablar hoy de la Laguna de las Ilusiones es hablar de un cuerpo de agua profundamente simbólico para Villahermosa, pero también de un ecosistema en crisis constante. En los últimos meses, el debate público se ha encendido a partir de una narrativa que, desde mi perspectiva, ha sido en gran medida amarillista y exagerada: la idea de que los cocodrilos deben ser reubicados debido a presuntos ataques continuos a humanos en las cercanías de sus márgenes.

Los cocodrilos son una de las especies más antiguas del planeta. Han sobrevivido a cambios climáticos extremos, a transformaciones geológicas y, más recientemente, a la expansión humana. En la Laguna de las Ilusiones han aprendido a subsistir en condiciones que distan mucho de ser ideales: aguas contaminadas, pérdida de hábitat, ruido constante, presencia humana permanente y una presión urbana que no da tregua. Su presencia no es una anomalía; es, en realidad, un recordatorio de que este espacio fue y sigue siendo un ecosistema vivo.

Resulta paradójico que hoy se les señale como el problema central, cuando la laguna enfrenta crisis mucho más profundas y estructurales. La mala calidad del agua, el alto grado de contaminación por descargas residuales, la acumulación de residuos sólidos y la falta de una gestión ambiental integral son realidades que llevan años afectando este cuerpo de agua. Sin embargo, estas problemáticas rara vez generan la misma alarma o cobertura que la imagen de un cocodrilo asoleándose cerca de una banqueta.

Es importante decirlo con claridad: la coexistencia entre humanos y fauna silvestre implica riesgos, y negarlo sería irresponsable. Pero también lo es asumir que la eliminación o reubicación de una especie resolverá un conflicto que, en el fondo, hemos creado nosotros. Los llamados “ataques” deben analizarse con rigor técnico y contexto, entendiendo el comportamiento natural de la especie y las circunstancias en las que ocurren estos encuentros. En muchos casos, no se trata de agresiones deliberadas, sino de interacciones provocadas por la invasión de su hábitat o por prácticas humanas inadecuadas.

Reubicar cocodrilos no es una tarea sencilla ni inocua. Implica estrés extremo para los animales, altas probabilidades de mortalidad y la generación de nuevos conflictos en los sitios a los que se les pretende trasladar. Además, no ataca la raíz del problema: la degradación del ecosistema y la falta de una cultura de convivencia con la naturaleza. Sacar a los cocodrilos de la laguna no limpiará el agua, no restaurará los manglares ni devolverá el equilibrio ecológico perdido.

Tal vez el verdadero reto está en replantear nuestro papel dentro del ecosistema. En reconocer que no somos los únicos habitantes de la ciudad, que compartimos el territorio con especies que estaban aquí mucho antes que nosotros. Apostar por la educación ambiental, la señalización adecuada, el respeto a las zonas naturales, la restauración ecológica y una gestión integral del agua podría generar soluciones más duraderas y justas.

La Laguna de las Ilusiones es, en muchos sentidos, un espejo. Nos refleja como sociedad: nuestras decisiones, nuestros miedos y nuestra relación con la naturaleza. Culpar a los cocodrilos puede ser fácil, pero asumir nuestra responsabilidad es el verdadero acto de valentía. Más que preguntarnos dónde reubicar a estos animales, quizá deberíamos preguntarnos cómo reaprender a convivir con ellos y cómo sanar el ecosistema que ambos habitamos.

Por: David Montiel

Previous Post

Comalcalco refuerza obras y consolida su papel en la Transformación

Next Post

La política como arquitectura del conflicto

Ahora Noticias

Next Post
La política como arquitectura del conflicto

La política como arquitectura del conflicto

No Result
View All Result

Entradas recientes

  • México busca garantizar tierras a 150 mil mujeres rurales
  • Torres Piña llama a fortalecer unidad de la 4T
  • Piden operativos contra sobrecupo en transporte de Tabasco
  • DIF Tabasco llama a detectar oportunamente el cáncer de mama
  • Empresarios de Tabasco impulsarán denuncias contra extorsiones
Facebook Twitter Instagram Youtube TikTok

Balboa 407 Col. Portales Norte C.P 03300 Alcaldía Benito Juárez Ciudad de México
Derechos Reservados © 2026 [email protected] .

No Result
View All Result
  • Nacional
    • Campeche
    • CDMX
    • Chiapas
    • Oaxaca
    • Quintana Roo
    • Tabasco
    • Veracruz
    • Yucatán
  • Internacional
  • Deportes
  • Espectáculos
  • Ahora+
  • Opinión
  • Edición Digital

Balboa 407 Col. Portales Norte C.P 03300 Alcaldía Benito Juárez Ciudad de México
Derechos Reservados © 2026 [email protected] .