El encarecimiento sostenido de la canasta básica ya impacta al sector restaurantero en Yucatán, donde empresarios reportan una disminución en la afluencia de comensales y prevén resultados negativos en el primer trimestre de 2026.
El presidente de la Canirac en la entidad, Israel López García, explicó que los restaurantes funcionan como un “termómetro económico”, ya que la baja asistencia refleja que las familias están ajustando su gasto.
Aunque hasta ahora no hay incrementos generalizados en los precios de los platillos, el sector se mantiene cauteloso ante el riesgo de perder más clientes. Sin embargo, cada negocio podría tomar decisiones individuales dependiendo de su situación financiera.
El líder empresarial advirtió que, de mantenerse la inflación —especialmente en alimentos, cercana al 8%—, podrían registrarse aumentos de precios e incluso cierres de establecimientos, agravados por costos como rentas, insumos y vivienda.
Pese al panorama, los restauranteros confían en un repunte con fechas clave como el Día de las Madres y eventos como el Mundial 2026, que podrían incentivar el consumo y ayudar a equilibrar los próximos meses.
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