A pocos días del arranque de la Copa del Mundo 2026, persiste una disputa legal entre propietarios de palcos y plateas del Estadio Ciudad de México y Grupo Ollamani, empresa encargada de la operación del inmueble. El desacuerdo se centra en las condiciones bajo las cuales podrán utilizarse estos espacios durante el torneo organizado por la FIFA.
Los palcohabientes argumentan que los contratos firmados al adquirir estos espacios les garantizan acceso a todos los eventos celebrados en el estadio, además de beneficios adicionales relacionados con estacionamiento, uso de instalaciones y otros servicios contemplados en los acuerdos originales.
La controversia surgió debido a las exigencias de la FIFA para la realización del Mundial. Como parte del modelo de «sede limpia», el organismo solicita control total sobre boletaje, accesos, áreas comerciales y servicios dentro de los estadios mundialistas, situación que generó diferencias con los propietarios de palcos.
Ante ello, el caso llegó a instancias judiciales. Un juez federal concedió medidas cautelares a favor de los titulares de palcos y plateas, ordenando que se respeten diversos derechos mientras se resuelve el fondo del litigio.
¿Qué pasa con los palcos?
La Asociación Mexicana de Titulares de Palcos y Plateas sostiene que aún existen dudas sobre la forma en que se aplicarán estos derechos durante la justa mundialista. Roberto Ruano Ortega, secretario general de la organización, afirmó que los propietarios continúan sin recibir información detallada sobre algunos procedimientos relacionados con el acceso y uso de sus espacios.
De acuerdo con el representante, los comunicados emitidos hasta ahora no han precisado aspectos operativos que consideran relevantes para los titulares. También señaló inconformidades relacionadas con paquetes de alimentos y bebidas ofrecidos para los partidos del Mundial, los cuales, asegura, no forman parte de las condiciones originalmente pactadas en los contratos.
Ruano Ortega recordó que durante la Copa del Mundo de 1986 y otros eventos realizados en el entonces Estadio Azteca, los acuerdos con los propietarios fueron respetados sin que se registraran conflictos de esta naturaleza. Por ello, indicó que la asociación continuará utilizando las vías legales para defender los derechos que considera adquiridos.
Mientras tanto, los propietarios ya recibieron los boletos correspondientes para asistir a los encuentros mundialistas; sin embargo, mantienen diferencias con la administración del inmueble respecto a otros puntos contemplados en los contratos.
En este contexto, Roberto Ruano informó que la asociación continúa buscando un acercamiento con Grupo Ollamani para alcanzar una solución negociada antes del partido inaugural. No obstante, advirtió que, de no existir acuerdos, podrían realizar movilizaciones para hacer visibles sus demandas.
Según declaró, existe la posibilidad de solicitar el respaldo de distintos sectores sociales para organizar protestas durante los días previos al encuentro entre México y Sudáfrica, programado para el 11 de junio en el Estadio Ciudad de México.
Además del aspecto jurídico, el conflicto también tiene implicaciones económicas. El cumplimiento de las resoluciones judiciales y de los derechos reclamados por los palcohabientes podría representar costos adicionales para la empresa operadora debido a los compromisos asumidos con la FIFA para la celebración del Mundial.
Con la inauguración del torneo cada vez más cerca, las negociaciones continúan sin una solución definitiva. Tanto los propietarios como la administración del estadio mantienen posturas distintas sobre la aplicación de los contratos y las condiciones especiales requeridas para albergar la máxima fiesta del futbol mundial.
