El primer ministro de Israel, Benjamin Netanyahu, aseguró que su gobierno mantendrá una postura firme frente al programa nuclear iraní y reiteró que no permitirá que Teherán desarrolle armas atómicas, independientemente del rumbo que tomen las negociaciones internacionales.
Las declaraciones se producen mientras Estados Unidos e Irán mantienen conversaciones en Suiza para alcanzar un acuerdo definitivo sobre el programa nuclear iraní, luego del memorando de entendimiento firmado recientemente entre ambas naciones.
«Sean cuales sean los acontecimientos políticos, no voy a permitir a Irán que se arme con bombas nucleares», afirmó Netanyahu durante una intervención pública.
Las negociaciones entre Washington y Teherán contemplan un plazo de 60 días para alcanzar un acuerdo que aborde temas relacionados con el programa atómico iraní, el levantamiento de sanciones económicas y la estabilidad en Medio Oriente.
Sin embargo, Netanyahu dejó claro que Israel mantendrá una posición independiente frente a cualquier avance diplomático que se alcance entre ambas partes.
Durante su mensaje también abordó la situación en la frontera con Líbano y confirmó que las fuerzas israelíes permanecerán desplegadas en la denominada zona de seguridad del sur libanés.
«Hemos logrado grandes avances y no vamos a renunciar a ellos», declaró el líder israelí.
Asimismo, afirmó que las tropas permanecerán en la zona «el tiempo que sea necesario», sin establecer una fecha para una eventual retirada.

¿Qué dice el gobierno Iraní?
A través de un mensaje difundido en la página web oficial de la presidencia iraní, Masud Pezeshkian respondió a las acusaciones de Washington sobre una posible fabricación de armamento atómico.
«Lo que Estados Unidos exige es que Irán no fabrique una bomba atómica. Esto no es nada nuevo, y también podemos declarar por escrito que no tenemos intención de fabricar una bomba», afirmó.
Sin embargo, el mandatario iraní advirtió que el enriquecimiento de uranio sigue siendo un derecho que Teherán no está dispuesto a abandonar.
«No renunciaremos a nuestro derecho al enriquecimiento, y la otra parte no tendrá más remedio que aceptar este derecho», declaró.
La postura de ambos gobiernos refleja las diferencias que persisten en torno al programa nuclear iraní, uno de los principales temas de negociación en el proceso diplomático que actualmente desarrollan Washington y Teherán y que cuenta con un plazo inicial de 60 días para alcanzar un acuerdo definitivo.
JCSC
