Barack Obama inauguró oficialmente el Obama Presidential Center, un ambicioso complejo ubicado en el histórico Jackson Park, al sur de Chicago, ciudad donde construyó gran parte de su carrera política antes de llegar a la Casa Blanca.
Más que una biblioteca presidencial tradicional, el proyecto fue concebido como un centro comunitario orientado a fomentar la participación ciudadana, el liderazgo y el desarrollo de nuevas generaciones. El recinto cuenta con áreas recreativas, espacios para actividades comunitarias, una cancha de basquetbol, zonas verdes y una biblioteca digital abierta al público.
La pieza central del complejo es un imponente obelisco de granito de 69 metros de altura, en cuya estructura fueron incorporados fragmentos de un discurso pronunciado por Obama en Selma, Alabama, durante una conmemoración de la lucha por los derechos civiles en Estados Unidos.
El centro lleva como lema «A Home for Hope» («Un hogar para la esperanza»), una frase que retoma los mensajes de unidad, cambio y participación ciudadana que marcaron la histórica campaña presidencial del exmandatario en 2008.

La inauguración se convirtió en uno de los eventos políticos y culturales más relevantes del año en Estados Unidos. A la ceremonia asistieron los expresidentes George W. Bush, Bill Clinton y Joe Biden, quienes acompañaron a Obama en la apertura oficial del recinto.
Junto a ellos estuvieron Michelle Obama y sus hijas Malia y Sasha, además de una amplia lista de invitados provenientes de distintos ámbitos de la vida pública.
Entre las personalidades destacaron Oprah Winfrey, Steven Spielberg, Tom Hanks, David Letterman, George Lucas y Mark Hamill. La celebración también incluyó presentaciones musicales de Christina Aguilera, Marc Anthony, Stevie Wonder, Bono, The Edge, John Legend, Jennifer Hudson y Bruce Springsteen.
La ceremonia reunió además a líderes internacionales como la excanciller alemana Angela Merkel y el ex primer ministro canadiense Justin Trudeau, quienes acudieron para respaldar el proyecto impulsado por Obama.
La ausencia más comentada fue la del presidente Donald Trump, quien no fue invitado al acto. Sin embargo, el evento estuvo centrado en la apertura del centro presidencial y en la visión de Obama de convertir el recinto en un espacio permanente para el diálogo, la educación y la participación ciudadana.

