La etapa superior de un cohete Falcon 9 de SpaceX impactó de forma accidental contra la superficie de la Luna después de permanecer más de un año orbitando sin un destino definido, en un hecho que ahora es aprovechado por la comunidad científica para estudiar los efectos de este tipo de colisiones.
El propulsor, con un peso aproximado de 4 mil kilogramos, se estrelló a una velocidad cercana a los 8 mil 760 kilómetros por hora en una zona próxima a los cráteres Einstein y Bell, donde especialistas de distintos países seguían el evento mediante telescopios y equipos de observación.
La pieza espacial había sido lanzada el 15 de enero de 2025 durante una misión que transportó dos módulos lunares: Blue Ghost-1, de Firefly Aerospace, que logró aterrizar con éxito, y Hakuto-R, de la empresa japonesa ispace, cuya misión terminó en un impacto contra la superficie lunar.
Tras cumplir su función, la etapa del Falcon 9 quedó orbitando hasta que una combinación de la actividad solar y las fuerzas gravitacionales modificó su trayectoria y la dirigió hacia la Luna.
Poco después de la colisión, científicos confirmaron el impacto mediante observaciones realizadas desde la Tierra. El Very Large Telescope (VLT), ubicado en Chile, detectó una columna de sodio y litio generada por el choque, lo que permitió corroborar que el evento había ocurrido.
Los investigadores estiman que el impacto dejó un cráter de aproximadamente 18 metros de diámetro y 3.7 metros de profundidad, además de expulsar polvo y fragmentos de roca que ahora serán analizados para conocer mejor la composición del subsuelo lunar y la posible presencia de hielo de agua.
La NASA informó que las imágenes captadas por el Orbitador de Reconocimiento Lunar (LRO) estarán disponibles en una o dos semanas y servirán para evaluar los efectos del impacto, mejorar las técnicas de seguimiento de objetos espaciales y aportar información útil para futuras misiones de exploración.
Aunque la Luna recibe constantemente impactos de meteoritos, las colisiones provocadas por objetos construidos por el ser humano siguen siendo poco frecuentes y representan una oportunidad para ampliar el conocimiento sobre la geología del satélite natural.
JCSC
