El Gobierno de México dejó claro que el país no impulsará el fracking como modelo para la explotación de gas natural y, en su lugar, seguirá una estrategia sustentada en la ciencia, la protección del medio ambiente y el cuidado del agua para avanzar hacia una mayor soberanía energética.
Durante la Conferencia del Pueblo, la presidenta Claudia Sheinbaum presentó las primeras conclusiones del Comité de Científicos y Especialistas para el Análisis de la Explotación de Gas Natural No Convencional, integrado por 54 especialistas de distintas disciplinas, quienes establecieron una ruta para disminuir la dependencia del gas importado, principalmente de Estados Unidos, sin poner en riesgo los recursos naturales ni a las comunidades.
En la exposición se informó que México posee un potencial estimado de 141.5 millones de millones de pies cúbicos de gas natural en yacimientos no convencionales, localizados principalmente en las cuencas Sabinas-Burro-Picachos, Burgos y Tampico-Misantla. No obstante, se precisó que aún es necesario confirmar cuánto de ese recurso puede ser aprovechado de forma técnica, económica y ambientalmente viable.

Como parte de las primeras conclusiones, el Gobierno aceptó la recomendación de prohibir cualquier actividad de aprovechamiento de gas natural no convencional en la cuenca Tampico-Misantla, mientras que en las cuencas Sabinas-Burro-Picachos y Burgos únicamente se realizarán estudios y pozos exploratorios para verificar la existencia de agua salada profunda, confirmar las reservas de gas y determinar si existe viabilidad para un eventual desarrollo.
Las especialistas señalaron que México consume actualmente 9.1 mil millones de pies cúbicos diarios de gas natural, de los cuales cerca del 75 por ciento proviene de importaciones, principalmente desde Estados Unidos. Además, el 70 por ciento de la electricidad que se genera en el país utiliza gas natural, lo que hace indispensable fortalecer la producción nacional y reducir la dependencia energética.
Ante este panorama, el Comité recomendó acelerar la incorporación de energías renovables, ampliar los programas de eficiencia energética, incrementar la producción nacional de gas convencional, eliminar la quema de gas en los campos petroleros y desarrollar proyectos de cogeneración eficiente para fortalecer la seguridad energética del país.

Uno de los ejes centrales de la estrategia es que el cuidado del agua y del medio ambiente prevalecerán sobre cualquier proyecto de aprovechamiento energético. Entre las condicionantes establecidas destacan la preservación de los acuíferos y los ecosistemas; el uso exclusivo de agua salada profunda o agua residual, evitando utilizar agua destinada al consumo humano; el reciclaje de al menos el 75 por ciento del agua empleada en los procesos; la prohibición del uso de sustancias químicas altamente tóxicas; la correcta disposición de los materiales utilizados y el monitoreo permanente de la calidad del agua superficial y subterránea.
Asimismo, cualquier decisión deberá estar acompañada de consultas previas, libres e informadas con las comunidades de las zonas de influencia, el fortalecimiento de la proveeduría local para generar empleo regional, la reducción del impacto superficial de las perforaciones y un monitoreo científico externo e independiente que supervise la integridad de los acuíferos, el equilibrio hídrico, la actividad sísmica y la conservación de los ecosistemas.
Como parte de esta nueva ruta, el Gobierno también realizará estudios geológicos e hidrológicos para comprobar que los acuíferos de agua potable no tengan conexión con las formaciones profundas donde pudiera existir gas natural, además de evaluar la aplicación de nuevas tecnologías de menor impacto ambiental antes de considerar cualquier decisión futura.
Con estas acciones, el Gobierno de México busca fortalecer su soberanía energética reduciendo la dependencia del gas importado, pero dejando en claro que la protección del agua, el medio ambiente y las comunidades será la prioridad en cualquier estrategia relacionada con el aprovechamiento de los recursos energéticos.
Graciela Bravata
