El gobierno de Alemania aprobó una reforma que ampliará las facultades de sus servicios de inteligencia, con el objetivo de reforzar la respuesta del país frente a ciberataques, espionaje, sabotajes y otras amenazas híbridas atribuidas principalmente a potencias extranjeras.
El proyecto, impulsado por el canciller Friedrich Merz y presentado por el ministro del Interior, Alexander Dobrindt, permitirá que el Servicio Federal de Inteligencia (BND) y la Oficina Federal para la Protección de la Constitución (BfV) pasen de un papel meramente informativo a uno con capacidad de ejecutar acciones operativas.

Entre las nuevas atribuciones se contempla la posibilidad de neutralizar ciberataques, infiltrarse en sistemas informáticos de posibles agresores, interrumpir redes de comunicación, eliminar programas maliciosos e incluso sabotear infraestructura utilizada para ataques contra Alemania.
La reforma también autoriza el uso de inteligencia artificial para fortalecer el análisis de información, amplía los periodos de almacenamiento de datos y facilita el acceso a dispositivos electrónicos y registros en línea en casos considerados de alto riesgo.
El gobierno justificó la iniciativa por el incremento de amenazas derivadas de la llamada guerra híbrida, señalando que Alemania enfrenta de forma constante intentos de espionaje, desinformación y sabotaje, especialmente tras la invasión rusa a Ucrania y recientes incidentes de seguridad en territorio alemán.
No obstante, la propuesta generó críticas de partidos de oposición, que advirtieron sobre posibles riesgos para las libertades civiles y recordaron que la estricta separación entre la inteligencia y la policía ha sido un principio fundamental en Alemania desde el fin del régimen nazi.
