Las casi 300 réplicas registradas desde el terremoto de magnitud 7.4 en Colombia continúan dificultando las labores de búsqueda y recuperación de víctimas, al representar un riesgo permanente para rescatistas y voluntarios que trabajan entre los escombros.
El capitán Alberto Hernández, del Cuerpo de Bomberos de Cali, informó que una vez concluyan las tareas para recuperar los cuerpos de las personas desaparecidas, comenzará la demolición de las estructuras colapsadas y el retiro de escombros para garantizar la seguridad en las zonas afectadas.
Mientras tanto, miles de familias que perdieron sus viviendas permanecen en albergues temporales instalados en diferentes ciudades y municipios afectados por el sismo.
En Pereira, además de atender a la población, las autoridades brindan asistencia a mascotas lesionadas y distribuyen alimento donado para animales. Habitantes de la zona continúan compartiendo testimonios sobre la tragedia, como el de Claudia Galeano, quien relató que su padre fue rescatado con vida de entre los escombros, pero falleció posteriormente en un hospital.
En Bogotá, cientos de voluntarios mantienen abiertos los centros de acopio, donde clasifican alimentos, ropa, medicamentos, cobijas y artículos de higiene para enviarlos a las comunidades afectadas por el terremoto.
