La ciudad autónoma de Ceuta, en España, atraviesa uno de los momentos más tensos desde la llegada masiva de migrantes procedentes de Marruecos a finales de julio. En las últimas horas, las protestas de vecinos derivaron en enfrentamientos, incendios de campamentos improvisados y bloqueos a la ayuda humanitaria.
Los incidentes se concentraron en las playas de Benítez y El Trampolín, donde grupos de manifestantes impidieron el paso de vehículos de la Cruz Roja con alimentos y agua. Posteriormente, algunas personas ingresaron a los asentamientos de migrantes, destruyeron pertenencias e incendiaron refugios, lo que obligó a la intervención de la Policía Nacional.
La violencia escaló durante la madrugada cuando un grupo de entre 30 y 40 personas atacó con piedras un vehículo del Ejército en la zona de Benzú, dejando cuatro militares heridos. Tras el operativo de seguridad, la Policía y la Guardia Civil detuvieron a 12 personas, mientras continúan las investigaciones para identificar a más involucrados.
La crisis se mantiene casi un mes después de la entrada masiva de migrantes desde Marruecos. Aunque la mayoría regresó a su país, miles permanecen en Ceuta, lo que ha incrementado la presión sobre los servicios públicos y generado un ambiente de tensión social y política.
El Gobierno español hizo un llamado a la calma y reforzó la presencia de cuerpos de seguridad para contener los disturbios. Mientras tanto, el debate político se intensifica por las medidas que deberán adoptarse para atender la situación migratoria y garantizar la seguridad en la ciudad.
JCSC
