La contaminación del agua documentada en Hopelchén, Campeche, podría tener implicaciones más allá de las 17 comunidades mayas que promovieron un amparo ante la Suprema Corte de Justicia de la Nación (SCJN), debido a las características kársticas del suelo de la Península de Yucatán.
El pasado 27 de agosto, la SCJN resolvió por unanimidad el amparo promovido por el Colectivo Maya de los Chenes y el Centro Mexicano de Derecho Ambiental (Cemda), reconociendo la presencia de plaguicidas en el agua y estableciendo que las comunidades no tienen que demostrar por sí mismas el riesgo de exposición a los contaminantes.
Especialistas explicaron que las características del subsuelo favorecen la infiltración de sustancias químicas hacia el acuífero, por lo que los contaminantes utilizados en Hopelchén podrían desplazarse y alcanzar otras zonas de Campeche, Yucatán y Quintana Roo.
La resolución ordena establecer un sistema de información ambiental, realizar estudios sobre la calidad del agua y presencia de plaguicidas, hacer públicos los resultados y mantener un monitoreo permanente de los cuerpos de agua.
Las organizaciones también solicitaron que las medidas no se concentren únicamente en el glifosato, sino que consideren otras 54 sustancias identificadas como plaguicidas altamente peligrosos cuya presencia ha sido documentada en la región.
Para cumplir la sentencia, Semarnat deberá coordinar el sistema de información ambiental; Conagua realizará estudios sobre la calidad del agua y Cofepris participará en la regulación, control y vigilancia de los plaguicidas y posibles riesgos sanitarios.
Las comunidades pidieron participar directamente en la implementación de las medidas y solicitaron que el fallo se traduzca en acciones concretas para proteger el acuífero y garantizar el derecho al acceso a agua limpia en toda la región.
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