Las botellas de agua reutilizables pueden acumular moho y bacterias cuando permanecen húmedas o no se limpian correctamente, especialmente en zonas difíciles de alcanzar como tapas, popotes, roscas y sellos de goma.
La humedad atrapada, combinada con restos de saliva o bebidas, favorece la formación de biopelículas y microorganismos. Por ello, especialistas recomiendan lavar estos recipientes diariamente, incluso cuando únicamente se utilizan para beber agua.
Para una limpieza profunda, la Universidad Clemson recomienda desarmar completamente la botella y lavar cada pieza con agua tibia y jabón, utilizando un cepillo para alcanzar el fondo, las esquinas y las ranuras.
Posteriormente, puede utilizarse una cucharadita de cloro o, como alternativa, un cuarto de taza de vinagre blanco, llenar el recipiente con agua fría y dejarlo reposar durante la noche. Ambos productos nunca deben mezclarse, debido a que su combinación puede generar gases tóxicos peligrosos.
Al día siguiente, el recipiente debe enjuagarse cuidadosamente y dejarse secar completamente al aire y sin tapa antes de volver a utilizarlo. La sanitización profunda puede realizarse periódicamente, además del lavado cotidiano.
Especialistas también advierten que el interior húmedo y oscuro de una botella puede facilitar la proliferación de diferentes microorganismos. La exposición puede representar mayor riesgo para personas sensibles al moho o con determinadas condiciones de salud.
Para prevenir la contaminación, también se recomienda lavarse las manos antes de manipular la boquilla o el interior de la tapa, evitar compartir la botella y asegurarse de que todas sus piezas estén completamente secas antes de guardarla.
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