Tabasco ha perdido más del 95 por ciento de su cobertura vegetal original en los últimos 60 años, un deterioro que ha impactado los suelos, los cuerpos de agua y la biodiversidad del estado, advirtió el titular de la Secretaría de Bienestar, Julio César Gerónimo Castillo.
Durante su participación en la conferencia mañanera, el funcionario señaló que la transformación del territorio estuvo vinculada durante décadas con modelos de desarrollo que privilegiaron el aprovechamiento productivo de la tierra sin considerar el impacto ambiental.
Recordó que entre 1972 y 1973 se implementó el Programa Nacional de Desmonte, lo cual, dijo, contribuyó a impulsar el cambio de uso de suelo y la pérdida de bosques y selvas.
“Durante muchos años, las políticas de desarrollo se diseñaron desde las oficinas, desde los escritorios, con la idea de hacer productivo cada espacio de tierra. Esa visión impulsó el desmonte de bosques y selva”, señaló.
Gerónimo Castillo advirtió que la pérdida de vegetación no solo representa un problema ambiental, sino que tiene consecuencias directas sobre el agua, los suelos y las comunidades.
Explicó que los árboles ayudan a retener el suelo, disminuyen la velocidad con la que el agua llega a ríos y arroyos y favorecen la infiltración hacia los mantos acuíferos. Cuando desaparece la cobertura vegetal, aumenta el arrastre de tierra hacia los cuerpos de agua, lo que puede contribuir al deterioro de los cauces y a procesos de erosión.
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En el caso de Tabasco, destacó que durante las temporadas de lluvias los ríos pueden transportar grandes cantidades de sedimentos, incluida tierra fértil, hasta el mar, con la consecuente pérdida de suelo productivo.
Ante este escenario, refirió que el gobierno estatal impulsa programas productivos y de reforestación que buscan recuperar cobertura vegetal sin frenar las actividades económicas de las comunidades como “Sembrando Vida Tabasco”, que actualmente trabaja en más de 30 mil hectáreas, donde se contempla la plantación de más de 30 millones de árboles mediante sistemas agroforestales.
A este programa , agregó el de Crédito Ganadero a la Palabra, con modelos silvopastoriles que combinan árboles y pastizales, y Pescando Vida, enfocado en comunidades vinculadas con los cuerpos de agua y la actividad pesquera.
El funcionario señaló que la estrategia de reforestación también alcanza áreas naturales protegidas, parques estatales, zonas comunales, escuelas y márgenes de ríos y arroyos.
Gerónimo Castillo sostuvo que el objetivo es transitar hacia un modelo productivo que permita generar alimentos e ingresos para las familias sin continuar deteriorando el suelo, el agua y la biodiversidad.
“Producir es necesario para alimentar a la población, pero no a costa del medio ambiente”, afirmó.
El titular de Bienestar llamó a las instituciones, comunidades, escuelas y familias a involucrarse en el cuidado de los árboles una vez concluida la plantación, al considerar que la recuperación ambiental no termina con sembrar, sino con garantizar que los ejemplares sobrevivan y alcancen su desarrollo.
Por: Liliana Collado
