El Gobierno de Panamá declaró estado de emergencia nacional tras el terremoto de magnitud 7.7 que sacudió al país el viernes, con el objetivo de movilizar hasta 100 millones de dólares para atender las afectaciones en viviendas, escuelas e infraestructura pública.
De acuerdo con las autoridades, el movimiento telúrico dejó 27 personas heridas y ninguna víctima mortal reportada. Las provincias de Herrera, Los Santos y Veraguas se encuentran entre las más afectadas, con 426 viviendas dañadas en las que habitan aproximadamente 2 mil 130 personas.
El sector educativo también registró importantes afectaciones, con 419 centros escolares dañados. Además, diversas carreteras resultaron perjudicadas, incluida la vía hacia Tonosí, localidad cercana al epicentro que quedó incomunicada por tierra y a la que las autoridades han logrado acceder mediante transporte aéreo.
Según el Servicio Geológico de Estados Unidos (USGS), el terremoto ocurrió a las 12:56 horas del viernes, con una profundidad de 10 kilómetros y epicentro a 12 kilómetros de Tonosí. Por su parte, el Instituto de Geociencias de la Universidad de Panamá estimó una magnitud de 7.5.
El ministro de Economía y Finanzas, Felipe Chapman, aseguró que el país dispone de recursos para enfrentar la emergencia y que, de ser necesario, se recurrirá a financiamiento en condiciones favorables.
Como parte de la respuesta internacional, Estados Unidos desplegó 20 especialistas en búsqueda y rescate, además de helicópteros para evaluar daños y transportar ayuda humanitaria. También anunció cinco millones de dólares para apoyar las labores de asistencia.
Mientras continúan las inspecciones, el Gobierno panameño prepara acciones de reparación y reconstrucción para las comunidades afectadas.
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FFO
