Washington modifica su política energética hacia Rusia
Un nuevo giro en las relaciones entre Estados Unidos y Rusia ha provocado cuestionamientos sobre el futuro de las negociaciones de paz en Ucrania. La administración del presidente Donald Trump habría decidido retirar las restricciones a la compra de combustibles rusos, vigentes desde 2022, una medida que favorecería las exportaciones energéticas de Moscú y que, según la información difundida, se mantendría hasta abril de 2027.
La decisión llegaría en un momento de dificultades económicas para el Gobierno de Vladimir Putin, cuyos ingresos por exportaciones de hidrocarburos habrían disminuido 17 % durante el año. Rusia enfrenta un déficit público equivalente al 2.2 % de su producto interno bruto, con previsiones de alcanzar el 3 % al cierre del ejercicio, mientras busca financiar un presupuesto militar de aproximadamente 600 mil millones de dólares para los próximos tres años.
¿Por qué Ucrania rechaza la medida?
El presidente ucraniano, Volodímir Zelenski, cuestionó el acercamiento energético entre Washington y Moscú, al considerar que representa un beneficio económico para Rusia mientras continúa la guerra. La postura también habría generado críticas entre representantes de la Unión Europea y legisladores estadounidenses de ambos partidos.
Las diferencias se extienden a los ataques contra instalaciones energéticas rusas. De acuerdo con información atribuida a Axios, Trump solicitó en varias ocasiones a Zelenski detener las operaciones contra refinerías de Rusia, argumentando que estas acciones afectan el suministro internacional de combustibles. El mandatario ucraniano habría condicionado esa suspensión a que Moscú también interrumpiera los bombardeos contra la infraestructura energética de su país.
Persisten las diferencias sobre un alto al fuego
Las negociaciones entre Rusia y Ucrania permanecen estancadas, mientras continúan los ataques contra instalaciones estratégicas. Según los reportes proporcionados, fuerzas ucranianas realizaron operaciones contra una refinería en Omsk y una terminal petrolera en Rostov, como parte de su estrategia para afectar la capacidad energética rusa.
Por su parte, Putin señaló durante una conversación telefónica con Trump que evaluaría cuándo podrían retomarse las conversaciones tripartitas. Analistas rusos consideran que una mayor apertura comercial con Estados Unidos podría modificar los incentivos económicos de Moscú para negociar, aunque no existe certeza sobre sus efectos en el conflicto.
El futuro de las conversaciones dependerá de las posiciones de ambos gobiernos y de las condiciones que establezcan para detener los ataques, en un escenario donde la seguridad energética internacional continúa vinculada con la guerra en Ucrania.
JCSC
