A un año de presentar una denuncia popular ante autoridades ambientales, la Red en Defensa del Agua y el Territorio To’oné Ja’o’on y Greenpeace señalaron que persisten problemas de contaminación y riesgos para la salud en comunidades de Yucatán, sin que existan respuestas suficientes por parte de las instituciones responsables.
Las organizaciones acusaron a la Semarnat, Conagua y Profepa de incumplir sus obligaciones de inspección, sanción y reparación de daños ambientales. También cuestionaron la falta de clausuras en instalaciones porcícolas ubicadas en Chocholá, Maxcanú y zonas cercanas a Kinchil y Celestún, así como acuerdos institucionales realizados sin la participación de las comunidades afectadas.
De acuerdo con estudios difundidos por Greenpeace, análisis de agua en 17 pozos y cenotes identificaron concentraciones elevadas de nitratos, residuos orgánicos y presencia de bacterias asociadas con contaminación fecal. La organización advirtió que estos hallazgos representan una preocupación para la calidad del agua y la conservación del acuífero de la Península de Yucatán.
Además, los colectivos alertaron sobre el presunto traslado de miles de cerdos hacia instalaciones cercanas a la Reserva Ecológica Cuxtal, importante para el abastecimiento de agua de Mérida. Ante esta situación, solicitaron mayor vigilancia ambiental, transparencia en las investigaciones, participación de las comunidades indígenas y una moratoria para nuevas megagranjas y ampliaciones de la producción porcícola industrial.
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FFO
