El presidente de Estados Unidos, Donald Trump, estaría considerando transformar la actual sala de prensa de la Casa Blanca en una piscina cubierta, proyecto que habría descrito en privado como su último legado arquitectónico. De acuerdo con información publicada por The New York Times, el mandatario planteó la posibilidad en distintas ocasiones a su entonces secretaria de Prensa, Karoline Leavitt, aunque hasta el momento no existe una decisión oficial para llevarla a cabo.
La propuesta afectaría a la sala de prensa James S. Brady, utilizada durante más de cinco décadas por los periodistas encargados de cubrir las actividades presidenciales. Su eliminación, sin habilitar otro espacio dentro del complejo, implicaría retirar a los reporteros de su actual ubicación, cercana al Despacho Oval, donde mantienen contacto directo con funcionarios y representantes del Gobierno estadounidense.
El proyecto recuperaría el uso original de ese espacio, donde en 1933 el presidente Franklin D. Roosevelt ordenó construir una piscina cubierta como parte de su tratamiento físico por las secuelas de la poliomielitis. Posteriormente, durante la administración de Richard Nixon, la instalación fue cubierta para dar paso a la sala de prensa, inaugurada en 1970. Desde el primer mandato de Trump también se ha considerado trasladar a los periodistas al cercano Edificio de Oficinas Ejecutivas Eisenhower.
La posibilidad surge en medio de las tensiones entre Trump y distintos medios de comunicación, así como de disputas judiciales relacionadas con el acceso de periodistas a la Casa Blanca. El mandatario también ha impulsado otras modificaciones en la residencia presidencial, entre ellas la construcción de un gran salón de baile que requirió la demolición del Ala Este. Por ahora, la transformación de la sala de prensa continúa siendo una propuesta sin confirmación oficial.
JCSC
