Un contingente de más de 600 migrantes, principalmente originarios de Centroamérica, salió la noche del martes 20 de octubre de Tapachula, Chiapas, para continuar su recorrido hacia el norte de México. El grupo, que inicialmente se identificaba como caravana “Sin Fronteras”, adoptó el nombre de “Fe y Esperanza” número dos, después de permanecer varios días en esta ciudad fronteriza con Guatemala.
Los integrantes de la caravana se concentraron en el Parque Bicentenario de Tapachula antes de incorporarse a la carretera costera de Chiapas. Bajo la vigilancia de elementos de la Policía Estatal, la Guardia Nacional y el Instituto Nacional de Migración (INM), los extranjeros tenían previsto recorrer aproximadamente 25 kilómetros a pie hasta el municipio de Huehuetán, donde realizarían su primera escala.
El contingente partió originalmente de San Pedro Sula, Honduras, el 13 de octubre, e ingresó a territorio mexicano en distintos grupos entre el jueves y el sábado. Durante su estancia en Tapachula se sumaron personas de otras nacionalidades, entre ellas familias con menores de edad que buscan mejores oportunidades de vida. Algunos participantes señalaron que abandonaron sus países debido a la violencia, la falta de empleo y las dificultades económicas.
Esta movilización ocurre después de que una primera caravana hondureña fuera disuelta por autoridades migratorias en los límites de Chiapas y Oaxaca, tras varias semanas de recorrido. En aquella ocasión, el INM otorgó permisos de tránsito a los integrantes para que pudieran continuar su viaje de manera individual. Por ahora, el nuevo grupo mantiene su intención de avanzar hacia otras regiones del país, mientras las autoridades supervisan su desplazamiento.
