Las personas mayores de 60 años representan actualmente alrededor del 23% de la población china y las estimaciones oficiales apuntan a que podrían alcanzar el 40% para 2050.
El fenómeno representa uno de los desafíos para un país que busca convertirse en la primera economía mundial hacia 2035.
A la par del envejecimiento existe otro problema: la baja natalidad.
La tasa de fecundidad se ubica alrededor de 1.7 hijos por mujer, por debajo del nivel necesario para mantener estable la población a largo plazo.
¿Por qué los jóvenes tienen menos hijos?
China abandonó en 2015 la política que limitaba a las parejas a tener un solo hijo y posteriormente comenzó a ofrecer incentivos para fomentar las familias con dos o más hijos.
Sin embargo, el cambio de mentalidad entre las generaciones jóvenes dificulta revertir la tendencia.
La profesora Ding Bowen, de la Universidad de Estudios Internacionales de Pekín, explicó que parte de la generación Z prioriza la libertad personal y evita las responsabilidades económicas asociadas con formar una familia.
El gobierno también implementó apoyos económicos: desde el año pasado se entregan 3 mil 600 yuanes anuales, unos 500 dólares, por cada niño menor de tres años.
Aun así, el desafío continúa.
De mantenerse la tendencia actual, especialistas citados en la información advierten que la población china podría pasar de alrededor de mil 400 millones de habitantes actualmente a unos 400 millones hacia finales de este siglo.
¿Qué consecuencias tiene el envejecimiento?
El cambio demográfico genera necesidades adicionales de servicios y cuidados para adultos mayores, además de posibles efectos económicos.
Uno de ellos se relaciona con el mercado inmobiliario, debido a que una población en descenso implica también una menor demanda de viviendas.
El escenario contrasta con el que China enfrentaba hasta la década de 1970, cuando uno de sus principales desafíos era garantizar la alimentación de toda su población.
El crecimiento económico permitió posteriormente ampliar la clase media, que actualmente representa más del 40% de los habitantes, mientras que la esperanza de vida promedio se acercó a los 79 años.
Mientras el país enfrenta este reto demográfico, en Pekín muchos adultos mayores aprovechan su jubilación para realizar actividades que antes no podían disfrutar.
