El Gobierno de Estados Unidos manifestó su disposición a alcanzar un acuerdo diplomático con Irán, siempre que las condiciones del entendimiento respondan a sus intereses de seguridad nacional y permitan atender las principales diferencias entre ambos países. Así lo declaró el secretario de Estado, Marco Rubio, durante una conferencia de prensa realizada el 31 de octubre en Atlanta, Georgia, al concluir una reunión de ministros de Relaciones Exteriores del G20. El funcionario explicó que Washington mantiene abierta la vía del diálogo, pero evitó establecer una fecha límite para conseguir resultados concretos.
Rubio señaló que las conversaciones con las autoridades iraníes no se han interrumpido y continúan mediante contactos directos y la participación de intermediarios internacionales. Precisó que la administración del presidente Donald Trump está dispuesta a evaluar una solución negociada, siempre que no represente riesgos para Estados Unidos ni deje sin resolver los asuntos que dieron origen a las tensiones. Asimismo, indicó que el mandatario estadounidense todavía no ha tomado una decisión sobre posibles nuevas operaciones militares contra Irán, aunque mantiene disponibles distintas alternativas.
Las declaraciones coinciden con los esfuerzos diplomáticos encabezados por Qatar para encontrar una salida al conflicto que involucra a Estados Unidos, Israel e Irán. Durante el fin de semana, representantes iraníes sostuvieron reuniones con mediadores cataríes en Doha para analizar propuestas relacionadas con el cese de las hostilidades y la reapertura del estrecho de Ormuz, una ruta estratégica para el comercio internacional de petróleo. El ministro de Relaciones Exteriores iraní, Abbas Araqchi, confirmó que las consultas seguían avanzando, aunque reconoció que todavía no se había alcanzado una conclusión definitiva.
El secretario de Estado estadounidense reiteró que Trump prefiere resolver las diferencias mediante la diplomacia, pero advirtió que su Gobierno conserva la posibilidad de recurrir a medidas militares si considera que sus intereses están amenazados. Por su parte, las autoridades iraníes han expresado su disposición a continuar las negociaciones, al tiempo que mantienen su postura de responder ante eventuales ataques. Hasta este 2 de noviembre, las conversaciones permanecen abiertas y no existe un acuerdo formal que garantice el fin de las hostilidades, mientras la comunidad internacional sigue pendiente de sus posibles repercusiones en la seguridad regional y los mercados energéticos.
JCSC
