La NASA dio a conocer hace más de tres décadas un estudio que sigue siendo ampliamente citado por sus hallazgos sobre la capacidad de ciertas plantas para absorber algunos contaminantes del aire en espacios cerrados.
La investigación, conocida como «Clean Air Study», fue desarrollada en 1989 para evaluar alternativas que ayudaran a mejorar la calidad del aire en ambientes sellados, como estaciones espaciales. Durante las pruebas, distintas especies fueron colocadas en cámaras controladas con altas concentraciones de compuestos químicos, donde demostraron la capacidad de reducir algunos contaminantes presentes en el ambiente.




Entre las plantas que obtuvieron mejores resultados destacan la hiedra inglesa, el potos, el lirio de la paz, la palma de bambú, la lengua de suegra o sansevieria, distintos tipos de filodendros, la drácena, el ficus benjamina, la gerbera, el crisantemo, el aloe vera y el plátano ornamental, entre otras especies.
Aunque el estudio continúa siendo una referencia en temas de calidad del aire, investigaciones posteriores han señalado que, en condiciones reales de viviendas y oficinas, sería necesario contar con una gran cantidad de plantas para lograr un efecto significativo en la purificación del ambiente.
Aun así, especialistas coinciden en que incorporar vegetación en interiores aporta beneficios como una mayor sensación de bienestar, reducción del estrés, mejora del entorno y un toque natural en los espacios de trabajo y el hogar.
JCSC
