Los controles de tráfico por parte de elementos del Servicio de Inmigración y Control de Aduanas (ICE) siguen, y queda atrás la suspensión que había sido anunciada como una medida temporal y que duró un par de días.
La suspensión ocurrió tras la muerte de dos personas durante los operativos migratorios en Maine y Texas.
“El Departamento de Seguridad Nacional ha impartido instrucciones verbales a todas las oficinas regionales del país para que sigan los controles a vehículos”, respondió la secretaria de Prensa de la Casa Blanca, Karoline Leavitt ante preguntas de los medios en su primera comparecencia tras haber dado a luz.
La secretaria de Prensa explicó que “el Departamento de Seguridad Nacional cree que las detenciones de vehículos son una herramienta necesaria para que los agentes del ICE continúen con su campaña de deportación de los peores delincuentes extranjeros indocumentados de nuestro país”.
Queja de Trump por suspensión de controles del ICE
El pasado miércoles, el presidente de Estados Unidos, Donald Trump, rechazó el impedimento hacia la ejecución de los controles de tráfico. Un día después, la Casa Blanca indicó que los elementos del ICE podían retomar sus actividades nuevamente.
Dos migrantes muertos en redadas del ICE
Las muertes de Lorenzo Salgado Araujo, mexicano de 52 años, el 7 de julio en Houston, Texas, y del colombiano Joan Sebastián Durán Guerrero, de 26 años, el 13 de julio en Biddeford, Maine, se produjeron cuando ambos iban en sus vehículos y agentes de inmigración intentaron detenerlos.
El mexicano se dirigía al trabajo junto con tres compañeros del sector de la construcción cuando fue “rodeado” por tres vehículos sin distintivos, según relató uno de sus hijos, Roberto Salgado, durante una rueda de prensa celebrada en Houston.
De acuerdo con la versión del Gobierno, los agentes participaban en un operativo para detenerlo por carecer de estatus migratorio legal en el país. Durante la intervención, Salgado Araujo “ignoró las instrucciones” de los agentes e intentó arrollarlos con su vehículo, indicó a EFE un portavoz del DHS.
Uno de los agentes disparó “en defensa propia” e hirió al mexicano, que fue trasladado a un hospital local, donde finalmente perdió la vida.
En el caso del colombiano, murió por un tiroteo en el que participaron agentes del Servicio de Inmigración y Control de Aduanas (ICE) en Maine, informó el legislador estatal Ryan Fecteau, líder de la Cámara de Representantes.
La Coalición por los Derechos del Inmigrante de Maine (MIRC, por sus siglas en inglés) y la organización Presente! indicaron que el fallecido tenía 26 años y contaba con permiso de trabajo.
Estos hechos han vuelto a poner el foco en el uso de la fuerza durante los operativos migratorios y también en la falta de controles y garantías para los ciudadanos.
Uno de los asuntos clave es el uso de cámaras corporales por parte de los agentes, y Leavitt aseguró que “más de la mitad de las oficinas regionales del ICE ya cuentan con ellas, y se prevé que el resto las reciba en un plazo de 60 días”.
“El despliegue ha sido más lento de lo que hubiéramos deseado, pero esto se debe a la decisión de los demócratas de paralizar las actividades del DHS durante varias semanas”, apuntó la secretaria de Prensa.
Leavitt concluyó que esperaba que “muy pronto” todas las oficinas regionales del país tengan las cámaras corporales.
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