La tensión entre Estados Unidos e Irán volvió a escalar este miércoles luego de que fuerzas estadounidenses lanzaran una nueva ofensiva contra objetivos iraníes, en respuesta a los recientes ataques registrados contra embarcaciones comerciales en el estrecho de Ormuz, una de las rutas marítimas más importantes para el transporte mundial de petróleo.
El Comando Central de Estados Unidos (CENTCOM) informó que los bombardeos fueron ordenados por el presidente Donald Trump con el objetivo de debilitar la capacidad militar iraní y proteger la libertad de navegación en esa zona estratégica.
Washington responsabilizó a Irán de las agresiones contra buques vinculados a intereses de Arabia Saudita, Emiratos Árabes Unidos y Qatar, ocurridas a inicios de la semana. Como respuesta, además de los ataques militares, el gobierno estadounidense restableció las restricciones para la venta internacional de petróleo iraní, una medida que había sido suspendida tras el acuerdo provisional alcanzado entre ambas naciones.
De acuerdo con reportes oficiales, durante la noche del martes Estados Unidos bombardeó más de 80 objetivos en territorio iraní. Horas después, Irán respondió con ataques dirigidos hacia Baréin y Kuwait, ampliando el riesgo de una mayor confrontación en la región.
Antes de la ofensiva, Trump había adelantado que el alto al fuego con Teherán prácticamente había terminado y calificó las negociaciones como una pérdida de tiempo. No obstante, más tarde moderó su postura y aseguró que la operación busca enviar un mensaje de fuerza, pero no iniciar una guerra prolongada.
«Cuando ellos golpean, nosotros respondemos con más fuerza», declaró el mandatario al término de la cumbre de la OTAN, al tiempo que insistió en que espera que el conflicto no vuelva a escalar.
La nueva crisis también golpeó a los mercados internacionales. Tras conocerse la ofensiva, el precio del petróleo registró un fuerte incremento y varias bolsas de valores reportaron pérdidas, ante el temor de que continúen las interrupciones en el tránsito de hidrocarburos por el estrecho de Ormuz.
Las acciones militares también ponen en riesgo el memorando de entendimiento firmado entre Washington y Teherán el mes pasado, mediante el cual ambos países se comprometieron a negociar durante 60 días un acuerdo definitivo sobre el programa nuclear iraní, el levantamiento de sanciones económicas y la seguridad en el estrecho de Ormuz.
Desde Irán, el presidente del Parlamento, Mohamed Bagher Ghalibaf, acusó a Estados Unidos de incumplir el acuerdo al reanudar los bombardeos y endurecer nuevamente las sanciones económicas, además de advertir que su país no cederá ante presiones externas.
Mientras continúan los enfrentamientos, crece la preocupación internacional por un posible recrudecimiento del conflicto y por sus efectos sobre la estabilidad de Medio Oriente y el mercado energético mundial.
JCSC
