El Fondo Monetario Internacional (FMI) mantuvo en 2.3 por ciento su previsión de crecimiento económico para Estados Unidos, al considerar que la economía estadounidense continúa mostrando fortaleza, pese al entorno de incertidumbre que enfrenta el mercado internacional.
Sin embargo, el organismo advirtió que la inflación sigue siendo uno de los principales desafíos para la economía global, por lo que decidió revisar al alza sus previsiones tanto para las economías avanzadas como para los países emergentes.
De acuerdo con el FMI, este repunte en la inflación se debe, principalmente, al incremento registrado en los precios de la energía y los alimentos, factores que han elevado el costo de vida en distintas regiones del mundo y mantienen presión sobre los bancos centrales.
No obstante, la economista del organismo, Deniz Igan, explicó que el escenario podría ser temporal, ya que los indicadores más recientes muestran que los precios de estos productos comienzan a estabilizarse.
«La inflación proviene principalmente del aumento en los precios de la energía y los alimentos, pero ya observamos señales de desaceleración», señaló.
Mientras tanto, el FMI redujo en 0.2 puntos porcentuales su pronóstico de crecimiento para la zona euro, debido a que la recuperación económica en esa región avanza a un ritmo menor al esperado, afectada por el bajo consumo, la incertidumbre internacional y el impacto que aún generan los elevados costos de producción.
El organismo indicó que, aunque la inflación muestra señales de moderarse gradualmente, el panorama económico mundial seguirá dependiendo de la evolución de los conflictos geopolíticos, los precios de la energía y las decisiones que adopten los bancos centrales en materia de tasas de interés.
