Francia reforzará hasta en un 20 por ciento la presencia policial y cerrará temporalmente algunos de sus principales museos en París ante una nueva jornada de protestas contra el encarecimiento del costo de vida. Las medidas buscan prevenir nuevos actos vandálicos, luego de los disturbios registrados el 17 de octubre, que dejaron miles de comercios afectados.
A dos días de las movilizaciones, el Gobierno francés comenzó a prohibir diversas manifestaciones convocadas en distintas ciudades del país y se mostró dispuesto a autorizar principalmente aquellas organizadas por sindicatos, como la prevista en París para el sábado.

Entre los recintos que permanecerán cerrados por precaución se encuentran el Museo del Louvre, el Museo de Orsay y el Grand Palais, de acuerdo con la información difundida sobre las medidas de seguridad.
El presidente francés, Emmanuel Macron, llamó a evitar nuevas concentraciones durante los próximos días, tras los incidentes que, según los reportes citados, provocaron daños en al menos 3 mil establecimientos comerciales en todo el país.
En París, el Ayuntamiento reportó que 451 comercios resultaron vandalizados. Por ello, las autoridades rechazaron el recorrido propuesto por el colectivo estudiantil Interfac y organizaciones afines a los llamados chalecos amarillos, que pretendían marchar desde la plaza de la Bastilla hasta la zona de la Ópera, atravesando importantes avenidas comerciales.
En cambio, se autorizó el trayecto entre la plaza de la Bastilla y la plaza de la Nación, una ruta habitual para movilizaciones sindicales y políticas de izquierda.
Las autoridades mantienen las restricciones con el objetivo de reducir el riesgo de nuevos disturbios durante las protestas contra el aumento del costo de vida.
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