El movimiento islamista Hamás puso fin este 6 de julio a casi 19 años de gobierno en la Franja de Gaza, al disolver oficialmente su administración y transferir el control del enclave al Comité Nacional para la Administración de Gaza (NCAG), organismo integrado por tecnócratas palestinos que dirigirá el territorio durante un periodo de transición.
La medida forma parte del acuerdo de alto el fuego alcanzado entre Israel y Hamás el pasado 9 de octubre, con mediación de Estados Unidos, tras el conflicto iniciado en octubre de 2023.
El nuevo comité será responsable de la administración pública y de los servicios básicos en Gaza, mientras se desarrolla el proceso de transición establecido en el acuerdo.

Hamás llegó al poder en 2006 tras ganar las elecciones legislativas palestinas y, un año después, asumió el control de la Franja de Gaza luego de enfrentamientos con el movimiento Fatah, división que se mantuvo durante casi dos décadas.
Durante ese periodo, el territorio permaneció bajo un bloqueo impuesto por Israel y fue escenario de diversos enfrentamientos armados que provocaron miles de víctimas y una grave crisis humanitaria.
El conflicto más reciente comenzó el 7 de octubre de 2023, cuando Hamás lanzó un ataque contra Israel que dejó alrededor de mil 200 personas fallecidas y 251 secuestradas. En respuesta, Israel inició una ofensiva militar que, de acuerdo con las autoridades sanitarias gazatíes, ha provocado más de 73 mil 100 muertos y 170 mil heridos en Gaza.
Aunque el alto el fuego continúa vigente, las autoridades de salud del enclave informaron que desde su entrada en vigor se han registrado más de mil fallecidos y 3 mil 400 personas lesionadas.
La disolución del gobierno de Hamás ha generado distintas reacciones internacionales. Mientras algunos sectores la consideran un paso hacia la transición política en Gaza, otros señalan que el impacto real de la medida dependerá del desarrollo del proceso y de las condiciones de seguridad en la región.
JCSC

