La ciudad española de Ceuta, ubicada en el norte de África, registró una nueva entrada masiva de migrantes luego de que miles de personas, en su mayoría jóvenes marroquíes, cruzaran la frontera con el objetivo de llegar a territorio español y, posteriormente, al resto de Europa.
La afluencia de personas rebasó la capacidad de respuesta de las autoridades locales. Elementos de seguridad trasladaron a parte de los migrantes al Centro de Estancia Temporal de Inmigrantes (CETI), que actualmente alberga a más personas de las que puede recibir, mientras cientos permanecen en campamentos improvisados a la espera de un espacio.
Uno de los principales retos para las autoridades es la atención de alrededor de 500 menores de edad no acompañados, quienes, de acuerdo con la legislación española, deben ser protegidos por el Estado y canalizados a centros especializados mientras se define su situación.
A diferencia de lo ocurrido en 2021, el Gobierno español ya no puede realizar devoluciones inmediatas en la frontera, luego de una resolución del Tribunal Supremo que prohibió esa práctica y obligó a garantizar procedimientos administrativos y judiciales para cada caso.
La crisis migratoria también coincide con un aumento de las muertes en la ruta marítima hacia Ceuta. En las últimas horas fueron recuperados cuatro cuerpos en distintos puntos de la costa, con lo que la cifra de fallecidos localizados en esa zona asciende a 31 en lo que va del año.
Ante este escenario, el presidente de Ceuta, Juan Vivas, solicitó al Gobierno de Pedro Sánchez declarar una emergencia nacional, reforzar la presencia de las fuerzas de seguridad, ampliar los recursos de atención a migrantes y adoptar medidas para gestionar la llegada de menores extranjeros no acompañados.
JCSC
