Nepal enfrenta una de las peores tragedias naturales de su historia tras la riada y deslaves registrados hace ocho días en el norte y centro del país, desastre que hasta este miércoles deja un saldo de 1,127 personas fallecidas, 4,850 desaparecidas y 6,541 rescatadas, entre ellas 580 ciudadanos extranjeros, de acuerdo con el reporte más reciente de la Policía nepalí.
Desde el inicio de la emergencia, las autoridades mantienen operativos de búsqueda y recuperación de víctimas en las zonas devastadas. Debido al avanzado estado de descomposición de muchos cuerpos, los equipos forenses realizan registros fotográficos, toman muestras de ADN y documentan rasgos físicos antes de sepultarlos temporalmente en fosas provisionales, con el objetivo de facilitar su futura identificación.

La tragedia también ha movilizado a miles de ciudadanos, quienes continúan buscando a familiares desaparecidos y colaborando en las tareas de apoyo a las comunidades afectadas. Mientras tanto, las labores de rescate siguen enfrentando dificultades por los daños en carreteras, el aislamiento de varias poblaciones y las complicadas condiciones del terreno.
En el ámbito internacional, Japón solicitó a Nepal intensificar la búsqueda de cinco de sus ciudadanos desaparecidos y anunció el envío de tiendas de campaña y mantas para apoyar a los damnificados. Además, otros países mantienen comunicación con las autoridades nepalíes para localizar a turistas extranjeros reportados como desaparecidos.
Ante el impacto económico provocado por la emergencia, el ministro de Turismo, Khadak Raj Paudel, hizo un llamado a los visitantes internacionales para no cancelar sus viajes, al asegurar que la mayoría de los destinos turísticos permanecen abiertos y seguros. Explicó que la actividad turística representa una fuente esencial de ingresos para miles de familias que ahora enfrentan las consecuencias del desastre.
JCSC
