La sequía extrema que afecta a gran parte de Europa ha llevado al río Danubio, el segundo más largo del continente, a registrar niveles históricamente bajos, generando consecuencias que van desde problemas en la navegación hasta afectaciones en el suministro eléctrico y sorprendentes hallazgos arqueológicos.
El Danubio, que nace en Alemania y recorre o delimita territorios de Austria, Eslovaquia, Hungría, Croacia, Serbia, Rumania, Bulgaria, Moldavia y Ucrania, se ha visto severamente afectado por las altas temperaturas y la falta de lluvias, comprometiendo una de las principales rutas fluviales de Europa.

Uno de los impactos más importantes se registra en Hungría, donde la disminución del caudal obligó hace dos semanas a desconectar tres de los cuatro reactores de la central nuclear de Paks, responsable de generar cerca del 50% de la electricidad del país. Aunque uno de los reactores fue reactivado tras una ligera recuperación del nivel del río, el gobierno ya inició obras de emergencia para aumentar el flujo de agua hacia la planta.
Los trabajos contemplan la construcción de un dique, el hundimiento de dos barcazas para redirigir el caudal y una inversión de 16.5 millones de euros, con el objetivo de garantizar el suministro de agua necesario para enfriar los reactores nucleares.
La sequía también ha dejado al descubierto importantes vestigios históricos. En Serbia, cerca de Prahovo, reaparecieron alrededor de 200 embarcaciones alemanas hundidas en 1944 durante la Segunda Guerra Mundial, algunas aún con municiones, mientras que en otras zonas del río fueron encontrados restos de un mamut lanudo, revelando el impacto del descenso extremo del nivel del agua.
Especialistas advierten que, mientras persistan las altas temperaturas, el Danubio continuará bajo presión, afectando el transporte fluvial, la generación de energía y el abastecimiento de agua en varios países europeos.
JCSC
