La presencia de contaminantes en pozos y cenotes de Yucatán ha generado preocupación entre habitantes de diversas comunidades que, desde hace más de cinco años, denuncian malos olores, proliferación de moscas y dificultades para acceder al agua. Un estudio realizado en agosto detectó niveles de coliformes fecales y totales superiores a los límites establecidos por las normas sanitarias mexicanas.
Carlos Samayoa, coordinador de la campaña “México al Grito de Salva”, informó que se analizaron 17 muestras de agua provenientes de seis comunidades, con la participación de un laboratorio acreditado por la Entidad Mexicana de Acreditación. Los resultados también identificaron concentraciones de nitratos superiores a los niveles considerados tolerables para el organismo humano por la Organización Mundial de la Salud (OMS).
El activista explicó que las localidades estudiadas se encuentran próximas a instalaciones de grandes granjas porcícolas, algunas con capacidad de hasta 50 mil animales. Aunque señaló que la expansión de estas instalaciones ha coincidido con el deterioro de las condiciones ambientales, aclaró que todavía no se ha determinado el origen exacto de la contaminación fecal encontrada en las muestras.
Ante estos resultados, Samayoa solicitó a las autoridades fortalecer la vigilancia sanitaria, establecer un monitoreo permanente del agua y atender las afectaciones denunciadas por las comunidades. También propuso suspender temporalmente la autorización de nuevas granjas porcícolas hasta conocer la capacidad de carga del acuífero de la península de Yucatán, debido a la conexión existente entre sus sistemas de agua subterránea.
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