La salmonella es una bacteria responsable de la salmonelosis, una infección intestinal que puede presentarse después de consumir alimentos o agua contaminados. En Estados Unidos provoca alrededor de 1.35 millones de casos cada año, de acuerdo con los Centros para el Control y la Prevención de Enfermedades (CDC).
Existen alrededor de 2 mil 500 serotipos de salmonella, aunque aproximadamente 100 están relacionados con la mayoría de las infecciones en personas. La enfermedad puede variar de leve a grave dependiendo del paciente y del tipo de bacteria.
Los principales síntomas son fiebre, diarrea —que en algunos casos puede contener sangre—, náuseas, vómito y dolor abdominal. Generalmente aparecen entre seis horas y seis días después de la exposición.
La mayoría de las personas se recupera en un periodo de cuatro a siete días sin tratamiento específico. Sin embargo, los casos con diarrea intensa o síntomas persistentes requieren atención médica, ya que la bacteria puede llegar al torrente sanguíneo y extenderse a otras partes del organismo.
Entre las principales fuentes de contagio se encuentran las carnes y aves crudas o poco cocidas, huevos, leche sin pasteurizar, productos lácteos, frutas y verduras contaminadas. La bacteria también puede transmitirse por una higiene inadecuada de las manos después de manipular alimentos o tener contacto con animales portadores, como aves, roedores, reptiles y anfibios.
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