La detención de Fausto Corrales Rodríguez se ha catalogado como un hecho clave en el entramado de una presunta red de corrupción en el estado de Sinaloa, tanto así que durante su audiencia, el juez la declaró de carácter privado por razones de seguridad nacional.
Su detención ocurrió el miércoles 19 de agosto en la alcaldía Miguel Hidalgo, en la Ciudad de México, y debido a la relevancia que tiene para las autoridades, el Ministerio Público Federal (MPF) de la Fiscalía Especial de Investigación y Litigación de Casos Complejos, adscrita a la Fiscalía Especializada de Control Regional (FECOR), formuló imputación por su probable intervención en los delitos de encubrimiento en el homicidio de Héctor «N», ocurrido en Culiacán, Sinaloa, y falsedad de declaraciones ante autoridades de procuración de justicia.
De igual manera, Fausto habría presenciado el secuestro de Ismael “Mayo” Zambada que condujo a su captura en Estados Unidos.
Fausto ‘N’ y el caso ‘Mayo’ Zambada
Cabe recordar que Ismael ‘Mayo’ Zambada fundó el violento cártel de Sinaloa junto a Joaquín «El Chapo» Guzmán. Ambos cumplen cadena perpetua en Estados Unidos.
No obstante, en lo que se consideró un acto de traición, el capo fue secuestrado y llevado a territorio estadounidense por órdenes de un hijo del «Chapo», que también se entregó a la justicia de ese país.
El rapto desató una guerra interna entre el crimen organizado, la cual ha causado miles de muertos. Asimismo, México investiga si hubo injerencia de Estados Unidos.
El único testigo hasta ahora era el piloto del avión, que fue detenido en febrero de 2025 y entregado a los estadounidenses sin conocerse su identidad.
Ahora, con la captura de Fausto «se avanza en una de las líneas trascendentes de esta investigación, lo que permitirá cumplir a los fines del proceso penal, en el contexto de un caso complejo que ha trascendido a la soberanía y seguridad nacional del país».
Las tensiones bilaterales por la captura de Zambada se avivaron luego de que el avión del caso fuera expuesto en un museo estadounidense como pieza de una operación del FBI.
El gobierno mexicano exigió entonces a Estados Unidos que aclarara si se trató de una operación policial y, en consecuencia, una violación de su soberanía. Estados Unidos había ya negado cualquier participación.
La versión inicial era que el hijo del «Chapo» actuó de manera individual y entregó al «Mayo» para recibir beneficios de la justicia en su entrega.
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