Hace 73 años, las mujeres mexicanas conquistaron el reconocimiento constitucional de su derecho a votar y ser electas. Hoy, el desafío también está en garantizar que puedan participar en las decisiones públicas sin discriminación, amenazas ni violencia política por razones de género.
Al conmemorar la reforma publicada el 17 de octubre de 1953, la Secretaría de las Mujeres recordó que este avance fue resultado de décadas de organización y exigencia de quienes enfrentaron la exclusión de la vida democrática del país.
La titular de la dependencia, Laura Itzel Castillo Juárez, destacó que aquella conquista abrió espacios para que las mexicanas participaran en elecciones, ocuparan cargos públicos e intervinieran en las decisiones nacionales. Dos años después de la reforma, el 3 de julio de 1955, ejercieron por primera vez el voto en una elección federal.
“El derecho al voto femenino no fue una concesión, sino una conquista de las mujeres mexicanas que abrió camino a nuevas generaciones”, expresó.
En esa historia figuran Hermila Galindo, Elvia Carrillo Puerto y Refugio García, quienes desafiaron las barreras de su época y defendieron derechos que les habían sido negados.
Castillo Juárez vinculó ese legado con la llegada de la primera mujer a la Presidencia de México y la creación de la Secretaría de las Mujeres, como parte de los avances en la participación política femenina.
La dependencia subrayó que el reconocimiento de los derechos debe acompañarse de condiciones para ejercerlos plenamente. Refrendó su compromiso con la igualdad sustantiva y con una vida pública en la que las mujeres puedan expresar sus ideas, defender sus causas y decidir sobre el rumbo de sus comunidades y del país.
Graciela Bravata
