Más de un mes después de los terremotos que sacudieron la costa norte de Venezuela, las comunidades afectadas continúan enfrentando las consecuencias del desastre, mientras expertos advierten que el país entra en una etapa crítica para evitar una crisis sanitaria y ambiental.
En La Guaira, una de las zonas más afectadas, las labores de remoción de escombros continúan entre edificios colapsados y viviendas inhabitables. Organizaciones humanitarias reportan que numerosas familias permanecen fuera de sus hogares y que aún existen áreas donde persisten fuertes olores debido a personas que continúan desaparecidas bajo los escombros.
Especialistas señalaron que uno de los mayores desafíos es el manejo de aproximadamente 1.2 millones de toneladas de escombros, ya que parte del material podría contener combustibles, productos químicos, pinturas y otros residuos peligrosos que representan un riesgo para el medio ambiente y la salud.

A esta situación se suma la dificultad para garantizar el acceso a agua potable y servicios de saneamiento, condiciones que favorecen la aparición de enfermedades gastrointestinales, infecciones en la piel, padecimientos respiratorios y la proliferación de enfermedades transmitidas por mosquitos.
La Organización Panamericana de la Salud (OPS) informó que mantiene vigilancia sobre diversos riesgos epidemiológicos, entre ellos dengue, malaria, sarampión e infecciones respiratorias, especialmente en refugios temporales donde persisten condiciones de hacinamiento.
Además, voluntarios y personal de apoyo han presentado problemas respiratorios por la exposición prolongada al polvo generado durante las labores de limpieza, mientras hospitales y centros de salud trabajan para restablecer la atención médica en medio de la emergencia.
Los expertos coincidieron en que la siguiente etapa de la recuperación será determinante para restablecer los servicios básicos, reducir los riesgos ambientales y evitar que el desastre derive en una nueva crisis de salud pública.
JCSC
