El Mundial 2026 dejó una postal inesperada en Seattle. Durante el encuentro entre Estados Unidos y Australia (2-0), los festejos de los aficionados alcanzaron tal intensidad que fueron registrados por la Red Sísmica del Pacífico Noroeste (PNSN) como un movimiento telúrico de magnitud 3.3.
El primer registro se produjo tras el autogol de Cameron Burgess a los 11 minutos; mientras, el segundo ocurrió con el tanto vía VAR de Alex Freeman en el minuto 44. Ambos episodios generaron ondas similares a las de un pequeño sismo, sin representar riesgo alguno para la población.
El fenómeno no es nuevo en Seattle. La ciudad ya había experimentado situaciones similares durante la histórica campaña de los Seattle Seahawks en la NFL, cuando los festejos de la afición provocaron alteraciones sísmicas en los equipos de monitoreo.
En esta ocasión, el Mundial volvió a demostrar cómo la pasión deportiva puede trascender el estadio y dejar huella en registros geográficos.
TE PUEDE INTERESAR: Estados Unidos vence a Australia y se une a México en los Dieciseisavos
FFO
