Las úlceras bucales, también conocidas como aftas, son pequeñas lesiones que aparecen en el interior de la boca y que pueden provocar molestias al comer, beber o incluso hablar. Aunque generalmente son inofensivas y no contagiosas, pueden convertirse en un problema recurrente para algunas personas.
Estas lesiones son frecuentes, especialmente entre adolescentes y adultos jóvenes. Mientras algunas personas presentan uno o dos episodios al año, otras pueden padecerlas prácticamente cada mes.
Entre las causas más comunes están las pequeñas lesiones provocadas al morder accidentalmente la mejilla, cepillarse con demasiada fuerza o por el roce de brackets y dentaduras. Los alimentos picantes, salados o ácidos también pueden irritar el interior de la boca y favorecer su aparición.
El estrés, el cansancio y los cambios hormonales son otros posibles desencadenantes. Asimismo, las úlceras recurrentes pueden estar relacionadas con deficiencias de hierro, zinc, folato y algunas vitaminas, así como con determinadas enfermedades o alteraciones del sistema inmunitario.
Algunos medicamentos también pueden favorecer su aparición. Además, existe un componente hereditario, por lo que las personas con antecedentes familiares podrían experimentar aftas con mayor frecuencia.
En la mayoría de los casos, las úlceras desaparecen por sí solas en una o dos semanas. Durante ese periodo, los enjuagues con agua tibia y sal pueden disminuir las molestias, mientras que algunos geles, aerosoles y enjuagues bucales de venta libre pueden ayudar a controlar temporalmente el dolor.
También se recomienda consumir alimentos blandos, evitar comidas muy picantes, ácidas, duras o crujientes y utilizar un cepillo dental de cerdas suaves. En personas que padecen aftas recurrentes, cambiar a una pasta dental sin laurilsulfato de sodio (SLS) podría resultar útil.
Mantener una alimentación equilibrada, dormir adecuadamente, reducir el estrés y cuidar la higiene bucal son medidas que pueden contribuir a prevenir nuevos episodios.
Sin embargo, es importante prestar atención a las lesiones que no cicatrizan. Si una úlcera permanece durante más de tres semanas, reaparece constantemente, aumenta de tamaño o presenta características inusuales, se recomienda acudir con un médico o dentista para descartar alguna condición que requiera atención especializada.
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